El paisaje de la Santa Ana no es una construcción imaginaria ni una síntesis ficticia, sino una construcción intencional que remite a un territorio real. Leonardo recompone dicho territorio a través de niveles de construcción diferenciados, integrando en una sola imagen porciones de paisaje que, en la realidad, no pueden percibirse simultáneamente desde un único punto de vista.
La construcción se desarrolla en dos fases complementarias. La primera consiste en la observación directa de los lugares reales, con la medición de las direcciones, los ángulos, las distancias y las cotas relativas entre los puntos de referencia, así como en la realización de bocetos y estudios gráficos destinados a fijar las principales configuraciones morfológicas. La segunda fase consiste en la traducción geométrica de dichas relaciones dentro de la obra, variable según el nivel de construcción y la estructura pictórica adoptada.
El resultado es un paisaje tridimensional, como si la mirada se situara en lo alto, por encima del suelo: una representación coherente del territorio, en la que el espacio aparece organizado sin dejar de estar fundamentado en relaciones reales y medibles. No se trata de una visión fantástica, sino de la recomposición geométrica de aquello que Leonardo había observado efectivamente. La tridimensionalidad nace, por tanto, de la síntesis entre el dato real (direcciones y ángulos) y la representación pictórica (masas, profundidad, relaciones entre planos).
Las comparaciones que siguen ponen en relación detalles del paisaje de la Santa Ana con lugares reales identificables en el territorio y documentados históricamente. Se trata de hipótesis de correspondencia, verificables mediante comparaciones precisas entre masas, perfiles y relaciones espaciales. La comparación no se limita a configuraciones naturales, sino también a elementos construidos — como castillos, iglesias, asentamientos y estructuras arquitectónicas — ya presentes en época renacentista y aún existentes hoy, íntegros o conservados en forma de ruinas. El objetivo es verificar si dichos lugares, todavía observables, encuentran una correspondencia coherente en las formas pintadas por Leonardo, según relaciones morfológicas, estructurales y espaciales. La comparación se realiza analizando perfiles, masas, articulaciones, relaciones de escala e interacciones entre elementos naturales y antrópicos, tal como emergen en los distintos niveles de construcción del cuadro.
A lo largo del análisis se han identificado cuatro niveles principales de construcción, diferenciados por la modalidad geométrica adoptada y por el régimen espacial. Estos niveles no deben entenderse como compartimentos rígidamente separados, ni como una subdivisión declarada por el artista. Constituyen una herramienta interpretativa útil para describir una construcción compleja en la que porciones de territorio, no necesariamente contiguas y a veces distantes en el espacio real, son recompuestas dentro de una única estructura pictórica. La distinción en cuatro niveles responde, por tanto, a exigencias de claridad analítica, y no a la pretensión de reconstruir íntegramente el procedimiento de Leonardo. Del mismo modo, la geometría aquí expuesta no pretende definir de manera exhaustiva el sistema constructivo adoptado por el artista, sino destacar algunas relaciones verificables, probablemente parte de un planteamiento más amplio y articulado.
El primer nivel de construcción corresponde al plano sobre el que se sitúan las figuras de santa Ana, la Virgen y el Niño con el Cordero. Se trata, sin embargo, de un plano ya elevado con respecto al paisaje circundante: en sus márgenes, en particular en la parte derecha del cuadro, se distinguen elementos del territorio situados a una cota inferior, como si el espacio natural se desarrollara hacia abajo, en el valle, respecto a la posición ocupada por el grupo de figuras. Detrás de ellas se encuentra además una colina, que constituye un límite visual y separa de hecho el primer nivel de construcción de los niveles sucesivos.
En el primer nivel de construcción del paisaje, la perspectiva lineal no se impone como principio dominante de la organización espacial. La organización del espacio no se confía a un sistema de ortogonales que convergen hacia un punto de fuga. La estructura compositiva de tipo piramidal es lo que gobierna la disposición de las figuras y garantiza su coherencia volumétrica y el equilibrio visual. Las directrices legibles en esta fase funcionan como líneas de fuerza compositivas, y no como ejes perspectivos de construcción del espacio.
Tras la intervención de restauración concluida en 2012, que devolvió una mayor legibilidad a numerosos detalles de la obra, el análisis de las imágenes puestas a disposición por el Musée du Louvre permite identificar, en la parte derecha del cuadro, cerca del árbol, una estructura de arcadas atribuible a un puente. El curso de agua subyacente aparece caracterizado por un flujo impetuoso y, en la orilla opuesta, se distinguen algunas presencias construidas asociadas a un trazado viario que se desarrolla de derecha a izquierda, ascendiendo por la pendiente. Detrás de este núcleo emergen además al menos dos relieves colinares, caracterizados por laderas particularmente escarpadas.
Esta configuración, que no se describe en las lecturas tradicionales del paisaje de Santa Ana, encuentra una correspondencia particularmente coherente en el emplazamiento territorial del Ponte della Maddalena, en el municipio de Borgo a Mozzano (Lucca), ya existente en época renacentista. La estructura de arcadas múltiples, la continuidad entre el puente, el curso de agua y el asentamiento en la orilla opuesta, y la presencia de los relieves inmediatamente posteriores corresponden a una configuración territorial que presenta una analogía significativa con la identificada en el detalle del cuadro.
En la imagen se indica la posición del puente de arcadas dentro del cuadro de Santa Ana. El óvalo destaca una porción del paisaje que, tras un análisis cercano, muestra una organización atribuible a un cruce fluvial. El óvalo no introduce elementos ajenos, sino que sirve para aislar visualmente el área de interés del paisaje circundante.
Detalle del cuadro en el que se distingue una estructura de arcadas cerca de un curso de agua. En la orilla opuesta son visibles presencias construidas y un trazado viario que asciende por la pendiente, con relieves inmediatamente posteriores. El conjunto define una organización espacial compleja, no reducible a un simple fondo genérico, sino coherente con una organización territorial específica.
El puente representado en el cuadro encuentra una correspondencia particularmente coherente
en el emplazamiento territorial del Ponte della Maddalena,
en el municipio de Borgo a Mozzano (Lucca),
ya existente en época renacentista.
(Foto del autor)
Vista del Ponte della Maddalena,
en el municipio de Borgo a Mozzano (Lucca),
sobre el río Serchio.
La estructura de arcadas y su relación con el paisaje circundante
hacen legible la organización territorial
puesta en relación con el cuadro.
(Foto de Go Piek Giok)
Dentro de este mismo primer nivel, además del puente y el fondo del valle, también es posible distinguir un asentamiento fortificado situado en posición dominante sobre la ladera. El marco morfológico y la disposición de las estructuras son coherentes con el área de la Rocca di Mozzano, en el municipio de Borgo a Mozzano (Lucca), ya documentada en época renacentista como núcleo fortificado de control sobre el fondo del valle del Serchio.
En el detalle del cuadro se aísla una porción en la que se distinguen estructuras construidas atribuibles a un conjunto fortificado, caracterizadas por volúmenes compactos y por un elemento vertical emergente, cuya parte superior presenta una modulación oscura que puede sugerir una estructura articulada. La organización arquitectónica, legible en varios lados orientados hacia el valle, sugiere una función defensiva y un asentamiento en posición dominante. La relación entre lo construido, la ladera y el desarrollo del fondo es coherente con el primer nivel de construcción, fundado en un punto de observación elevado.
La fotografía muestra el área de la Rocca di Mozzano
(Borgo a Mozzano, Lucca),
en posición dominante sobre la margen derecha del Serchio.
A la derecha de la imagen se ve la cruz
situada en el punto más alto del relieve;
a su izquierda se reconocen
los restos de la torre del castillo,
derrumbados y desplazados ligeramente hacia abajo,
cerca del muro dañado
adyacente a la iglesia de Santa Maria Assunta.
El conjunto de las estructuras y su relación con la ladera
son coherentes con una función defensiva
y de control del territorio,
en consonancia con el primer nivel de construcción
del paisaje de la Santa Ana.
(Foto del autor)
El primer nivel de construcción del paisaje presupone un punto de observación preciso, coherente con la posición ocupada por el grupo de la Sagrada Familia en el cuadro. No se trata de un punto abstracto o simbólico, sino de una ubicación real, elevada respecto del fondo del valle, desde la cual resultan simultáneamente legibles el curso del río, el cruce, los asentamientos fortificados y el desarrollo de las laderas opuestas.
A partir de la observación del cuadro, se ha identificado una línea de visión dominante, coherente con la orientación y la organización espacial de los elementos del paisaje representado (línea naranja). Esta línea, que en el cuadro pone en relación el lado izquierdo de la estructura fortificada con el lado derecho del puente, ha sido asumida como directriz espacial.
La línea horizontal destacada establece una directriz geométrica entre ambos elementos, utilizada como referencia para reconstruir la dirección de observación del paisaje en el primer nivel de construcción.
Proyectando esta directriz sobre el territorio real — mediante una línea trazada sobre base cartográfica — ha sido posible identificar, retrocediendo a lo largo de su eje, un punto elevado físicamente accesible desde el cual el puente, el fondo del valle y la estructura fortificada son visibles en la misma relación.
El punto corresponde al área del nuevo cementerio de Corsagna, en el municipio de Borgo a Mozzano, situado en una altura que domina el valle del Serchio. Desde esta posición se puede leer, con continuidad visual, la misma organización territorial recompuesta por Leonardo en el cuadro.
La imagen, obtenida de Google Earth, muestra la relación espacial
entre el castillo de la Rocca di Mozzano, el Ponte della Maddalena
y el punto de observación identificado para el primer nivel de construcción,
situado en el área del nuevo cementerio de Corsagna.
La línea trazada resalta el eje principal de visión
que permite leer, desde una única posición elevada,
el fondo del valle del Serchio, el cruce fluvial
y el asentamiento fortificado en posición dominante.
Esta configuración confirma la coherencia del punto de observación
con la organización espacial del paisaje pintado por Leonardo
en el primer nivel de construcción de la Santa Ana.
(Imagen obtenida de Google Earth y utilizada exclusivamente
con fines de estudio y análisis visual)
Desde este punto de observación se tomó una fotografía de comparación, que permite verificar, a lo largo de la misma directriz, la alineación entre el lado izquierdo de las ruinas de la antigua estructura fortificada de la Rocca di Mozzano y el lado derecho del Ponte della Maddalena, exactamente como en la pintura. Esta correspondencia confirma la correcta identificación del punto de observación, en coherencia con lo constatado en el levantamiento cartográfico.
En el detalle del cuadro se traza una línea horizontal que pone en relación el lado izquierdo de la estructura fortificada con el lado derecho del puente. Esta línea identifica una directriz interna a la construcción del paisaje, útil para definir la orientación general de la escena en el primer nivel de construcción.
La fotografía se ha realizado a lo largo de la misma directriz
identificada en el cuadro,
para mantener la relación espacial
entre el puente, el fondo del valle y la Rocca di Mozzano.
El encuadre permite verificar en el territorio real
la coherencia de la alineación
tomada como referencia en el primer nivel de construcción.
(Foto de Go Piek Giok)
Continuando a lo largo de la directriz identificada en el cuadro (línea naranja), no se identifican otros puntos en el territorio capaces de satisfacer la misma condición de alineación entre el lado derecho del puente y el lado izquierdo de la Rocca di Mozzano.
La configuración queda por tanto vinculada a esta posición específica. Cualquier otro punto a lo largo de la misma directriz no es físicamente accesible, ya que se situaría fuera del terreno, en posiciones no observables, y no corresponde a lugares reales utilizables como puntos de observación.
El conjunto de correspondencias analizadas permite definir con precisión el primer nivel de construcción del paisaje de la Santa Ana. A partir de un punto de observación real, fijo y elevado respecto del fondo del valle, coherente con la posición ocupada por el grupo de la Sagrada Familia, Leonardo recompone en una única estructura visual el curso del Serchio, el cruce fluvial, los asentamientos fortificados y el desarrollo de las laderas opuestas. El paisaje pintado no es, por tanto, una vista genérica, sino la síntesis intencional de un territorio observado del natural, organizado según un orden espacial unitario, asumido como referencia para toda la construcción del paisaje.
La colina situada detrás de la Sagrada Familia, identificable con el área de las localidades de Oneta y Cune, presenta en la realidad una extensión y una altura significativamente mayores que las figuras. En el cuadro, sin embargo, la relación dimensional resulta alterada, ya que las figuras están deliberadamente ampliadas y ocupan casi por completo el campo visual de la obra, según una elección compositiva intencional.
Desde el punto de observación identificado en el área de Corsagna, mirando frontalmente, con el Ponte della Maddalena a la derecha, como en la pintura, la vista resulta físicamente limitada por la colina situada enfrente, más allá de la cual el paisaje no es directamente perceptible.
Para superar el límite visual impuesto por la colina es necesario elevar el punto de observación. En el cuadro, más allá de ese umbral, se hace visible una cadena montañosa y el panorama que se extiende hacia la derecha y hacia la izquierda. Lo que se representa no es una construcción arbitraria, sino la transposición de una configuración real del territorio.
En la época de Leonardo no era, naturalmente, posible elevarse físicamente a tal altura. El procedimiento no es, por tanto, tecnológico, sino metodológico: no consiste en elevarse materialmente, sino en reconstruir geométricamente las relaciones espaciales del territorio a partir de un punto real.
En el segundo nivel de construcción del paisaje Leonardo integra la cadena montañosa representada en la parte superior, junto a la cabeza de Santa Ana, haciéndola visible mediante esta operación de recomposición geométrica.
En la imagen se destaca el segundo nivel de construcción del paisaje
en la pintura de Santa Ana.
Las áreas atenuadas en blanco no deben considerarse,
ya que pertenecen a otros niveles de construcción
y no participan en la configuración aquí analizada.
Esta selección visual permite aislar
la cadena montañosa visible más allá de la colina
y reconocer su correspondencia con el territorio real.
La línea central trazada identifica un eje de referencia
coincidente con el centro geométrico horizontal de la pintura.
(Obra original conservada en el Musée du Louvre, París.
Fuente de la imagen: Wikimedia Commons)
La línea central trazada en la pintura, coincidente con el centro geométrico horizontal de la composición, asume el valor de eje de referencia para la construcción del paisaje. Esta se pone en relación, en el nivel anterior, con el punto de observación real identificado en el área de Corsagna, del cual deriva el origen gráfico F, asumido como referencia para la organización espacial dentro de la pintura.
Una vez identificado el punto de observación del primer nivel, situado en el área de Corsagna, el análisis se extiende al territorio real. A partir de este punto de observación, se identifica una cadena montañosa coherente con la visible en la pintura a la derecha de la figura de Santa Ana, reconocida como la cadena de los Alpes Apuanos.
En el mapa inferior, trazando desde la misma posición de Corsagna una directriz hacia el primer relieve apuano coherente con el representado en la pintura, la línea atraviesa de manera significativa el área del Occhio di Lucca. Esta correspondencia confirma la coherencia direccional entre la construcción del paisaje en la pintura y la organización real del territorio.
El mapa muestra la directriz trazada a partir del punto real de Corsagna hacia la cadena de los Alpes Apuanos. La alineación atraviesa el Monte Bargiglio, en correspondencia con el antiguo Occhio di Lucca, y continúa hacia el primer relieve apuano. Las indicaciones textuales superpuestas destacan los principales referentes geográficos, permitiendo verificar la coherencia direccional entre el territorio real y la construcción del segundo nivel en el cuadro.
La directriz trazada desde el punto de observación de Corsagna hacia la base del primer relieve montañoso representado en la pintura atraviesa el Monte Bargiglio, en correspondencia con el antiguo “Occhio di Lucca”. Este punto, caracterizado por la presencia de una torre de vigilancia estratégica, constituía un nodo fundamental para la orientación territorial y para el control de los principales ámbitos geográficos circundantes.
Vista del Occhio di Lucca en el Monte Bargiglio,
antigua torre de vigilancia y nodo estratégico de orientación territorial
entre la Garfagnana, los Alpes Apuanos y el sector marítimo.
(Foto del autor)
Desde el Occhio di Lucca, en el Monte Bargiglio, la cadena de los Alpes Apuanos resulta claramente visible. El primer relieve que se encuentra a la izquierda, coherente con el situado junto a la cabeza de Santa Ana en el cuadro, es la Pania della Croce y, a la derecha de esta, el Omo Morto y la Pania Secca.
Los Alpes Apuanos constituían un territorio bien conocido ya en época renacentista, históricamente vinculado a la extracción de mármol, ampliamente utilizado por escultores y arquitectos. Se extienden por un área que comprende la Lunigiana, la Garfagnana y la Versilia, representando una referencia geográfica amplia y reconocible. Su representación en el segundo nivel de construcción del paisaje no remite, por tanto, a un fondo genérico, sino a un ámbito real e históricamente determinado, integrado en la construcción del paisaje.
La configuración representada por Leonardo no es una simple transposición de la percepción real observable desde el área del Occhio di Lucca. Él conserva las direcciones reales de observación, pero reorganiza el conjunto montañoso mediante una construcción basada en relaciones angulares, que permite representar toda la cadena de los Alpes Apuanos en una visión unitaria, no como una vista frontal, sino como una configuración construida.
En el detalle del cuadro se trazan las directrices angulares que organizan el segundo nivel de construcción del paisaje a partir del origen gráfico de la representación, indicado como F. Las líneas señalan las direcciones reales hacia las emergencias montañosas de la Pania della Croce y la Pania Secca, identificadas con precisión respecto de la línea central del cuadro, originada en el mismo punto F, con ángulos de 2,90° y 7,50° respectivamente. La disposición de las masas rocosas no sigue una construcción perspectívica, sino una representación direccional, en la que las relaciones entre las partes están determinadas por la medida de los ángulos, no por la profundidad aparente.
La visualización real muestra las mismas directrices angulares trazadas a partir del punto de observación real de Corsagna, que desde este momento se asume como punto F. Los ángulos medidos en el territorio coinciden con los utilizados en el cuadro para organizar el segundo nivel de construcción del paisaje (2,90° y 7,50° respecto del eje central). Este resultado indica que la representación del conjunto montañoso no deriva de una visión perspectívica aproximada, sino de una construcción direccional basada en relaciones angulares reales entre el observador y el territorio.
En el segundo nivel de construcción del paisaje, Leonardo organiza el territorio no según una profundidad perspectívica tradicional, sino mediante relaciones angulares coherentes, medibles y comparables con las reales. El punto de observación identificado en el nivel anterior, asumido como F, se convierte aquí en el origen gráfico de una representación direccional del paisaje.
La configuración pintada no coincide con una vista directamente observable desde el punto F. Desde ese punto se miden las direcciones reales hacia las emergencias montañosas; la construcción pictórica se desarrolla, en cambio, como si la mirada estuviera situada a una cota muy elevada a lo largo de dichas directrices. Leonardo mantiene los grados reales efectivos entre el punto de referencia y las cumbres, pero reorganiza su aspecto visual mediante una recomposición de las masas. Es en este paso donde la pintura construye una nueva tridimensionalidad del paisaje, coherente con una visión desde lo alto.
Por este motivo, aunque mantiene los mismos ángulos reales, la Pania Secca, que en la visión frontal aparece solo ligeramente más baja que la Pania della Croce, en el cuadro queda situada más abajo y más retrasada hacia la derecha. La diferencia no deriva de una deformación arbitraria, sino de la distinta cota implícita en la construcción: una visión oblicua desde lo alto transforma las relaciones aparentes entre las masas, sin alterar las relaciones angulares reales.
El segundo nivel de construcción del paisaje no es, por tanto, una vista frontal, sino la traducción visual de una estructura territorial real organizada según relaciones angulares precisas. Leonardo no altera los datos geográficos: los recompone mediante un sistema geométrico capaz de restituir el orden global de toda la cadena montañosa.
Omo Morto – Perfil de la montaña
visto desde el nordeste.
La imagen propuesta es una toma cercana de la cresta,
en la que la forma antropomorfa no resulta inmediatamente evidente.
Solo al observar el relieve desde mayor distancia
o a lo largo de un perfil más amplio
la cresta puede sugerir la silueta de un hombre reclinado,
con el rostro orientado hacia el cielo,
configuración que dio origen
al topónimo tradicional.
(Foto: Simon Rudyard – CC0 – Wikimedia Commons)
Lo observado hasta ahora resulta coherente con la realidad geográfica, con una única excepción significativa: en el cuadro el Omo Morto aparece más alto que la Pania della Croce, mientras que en la realidad su cota es inferior. El Omo Morto es conocido como una forma natural que desde hace siglos los observadores reconocen como el perfil de un hombre reclinado: una pareidolia típica, es decir, una sugestión visual generada por la morfología del relieve.
En el cuadro, sin embargo, Leonardo no se limita a reproducir esta sugestión natural. Sitúa el Omo Morto junto a la Pania della Croce, acentúa su altura y, sobre todo, define sus detalles: el perfil del rostro, la frente, la ceja, el ojo, la nariz y la boca. De este modo transforma una pareidolia geográfica en una figura construida intencionalmente. La pareidolia se convierte así en una verdadera invenzione mirabilissima, puesto que la imagen ya no queda confiada a la casualidad de la forma natural, sino que se reorganiza deliberadamente dentro de la estructura pictórica.
En el cuadro, la formación montañosa presenta un perfil antropomorfo claramente definido, en el que se reconocen el perfil del rostro, la frente, la ceja, el ojo, la nariz y la boca. La forma no se sugiere simplemente, sino que se construye mediante detalles legibles, hechos intencionalmente reconocibles.
En el relieve real del Omo Morto,
el perfil humano es perceptible
solo desde determinados ángulos
y permanece confiado a la sugestión visual.
Se trata de una pareidolia natural,
carente de detalles
definidos intencionalmente.
(Foto de Anto500,
licencia
CC BY-SA 4.0
,
vía Wikimedia Commons.
Imagen recortada)
Esta modalidad de representación, basada en el uso de relaciones angulares reales y en su transposición visual, está documentada en algunos dibujos y estudios de Leonardo, pero no suele reconocerse como aplicada de forma sistemática a un cuadro. En el caso de la Santa Ana, constituye, en cambio, el principio estructurante del segundo nivel de construcción del paisaje, sentando las bases para la integración de regímenes diferentes dentro de un único planteamiento espacial.
El tercer nivel de construcción afecta a la porción superior izquierda del paisaje y se sitúa en un área del cuadro en la que la construcción espacial se articula en relación con otros niveles y configuraciones formales. El análisis detallado de estas configuraciones se desarrolla en la sección dedicada a Composiciones y autorretrato, donde se mostrará cómo la estructura geográfica puede acoger también una dimensión figurativa intencional. La presencia de estas configuraciones no anula, sin embargo, la naturaleza real del paisaje, que sigue construyéndose a partir de referencias geográficas concretas coherentes con los niveles anteriores.
Porción de la pintura referible al tercer nivel de construcción,
situada en la parte superior izquierda de la composición.
La línea verde indica la proyección vertical
del origen gráfico F en la pintura.
Este punto, que deriva del punto de observación identificado en el área de Corsagna,
fue adoptado en el nivel anterior como origen gráfico para la medición
de los ángulos reales (que Leonardo denominaba ángulos de la cosa).
En esta zona la representación
se extiende en profundidad,
con una representación a gran distancia
caracterizada por una progresiva rarefacción de las formas,
una simplificación de los perfiles
y marcados efectos atmosféricos.
El paisaje continúa construyéndose
a partir de referencias reales,
pero según un régimen espacial
distinto del de los niveles anteriores.
(Obra original conservada en el Musée du Louvre, París.
Fuente de la imagen: Wikimedia Commons)
En el tercer nivel de construcción del paisaje, el origen gráfico F — derivado del punto real de Corsagna — permanece como referencia de la construcción espacial dentro de la pintura. Lo que cambia no es este punto F, sino el régimen de la representación: las directrices medidas en el territorio real (en cuanto ángulos reales) se transforman ahora en ángulos aparentes (que Leonardo denominaba ángulos del ojo), mediante una reorganización perspectívica centrada en el punto F. El punto real de Corsagna sigue siendo por tanto la referencia territorial para la medición de los ángulos reales, mientras que en la pintura el punto F asume, en este nivel, la función de punto de fuga de la perspectiva lineal.
En este nivel, la representación del paisaje produce la impresión de una visión desde una posición elevada, pero referida a una distancia mucho mayor que en el nivel anterior. Lo que aparece en la pintura no corresponde a un punto de observación físico, sino al resultado de una construcción perspectívica, que organiza el espacio como un panorama lejano.
La profundidad se manifiesta a través de la rarefacción, la atenuación tonal y una progresiva simplificación de los perfiles. Estos efectos corresponden a lo que en la tradición pictórica se denomina perspectiva aérea, y contribuyen a representar visualmente la distancia de las porciones de territorio representadas. Para una introducción general al tema, véase una contribución introductoria sobre la perspectiva aérea.
Vista real del territorio costero observable a gran distancia
a lo largo de la proyección del origen gráfico F.
Desde la dorsal apuana resultan distinguibles
el tramo de costa tirrénica,
el golfo de La Spezia
y el archipiélago situado frente a ella,
en una configuración geográfica continua
reconducible al mismo ámbito territorial
del tercer nivel de construcción del paisaje en el cuadro.
(Foto de Ravera Cristoforo, licencia
CC BY-SA 3.0
,
vía Wikimedia Commons; imagen recortada)
En el territorio real, a lo largo del sector occidental de los Alpes Apuanos, en condiciones de buena visibilidad, se observan efectivamente porciones de paisaje muy lejanas. En condiciones óptimas, la mirada puede extenderse hasta la desembocadura del río Magra, la colina de Montemarcello, el archipiélago frente a Porto Venere, que incluye la isla Palmaria, y gran parte del golfo de La Spezia, conocido también como Golfo dei Poeti.
Esta extensión visual real no constituye una simple comparación genérica, sino que identifica un ámbito territorial específico, coherente con el régimen de construcción definido para el tercer nivel. En este nivel, Leonardo integra, con los necesarios ajustes compositivos, elementos de paisaje observados en el límite extremo de la perceptibilidad, recompuestos en función de la continuidad espacial.
Las comparaciones que siguen presentan algunos de los elementos, detalles y volúmenes atribuibles a este tercer nivel, poniéndolos en relación con lugares y configuraciones territoriales reales observables a lo largo de las costas, permitiendo verificar su correspondencia con el territorio.
Detalle del cuadro atribuible al tercer nivel de construcción del paisaje, en el que se distinguen volúmenes estructurados, superficies regulares y una articulación de arcadas integradas en la ladera costera, cerca de la línea de costa. En el curso de agua subyacente se observa además una representación reflejada de las estructuras, que contribuye a reforzar la lectura de un asentamiento construido frente al agua. La presencia de elementos arquitectónicos reconocibles, aunque representados a gran distancia y de forma simplificada, sugiere un asentamiento estructurado coherente con tipologías arquitectónicas de época romana, todavía visibles en el paisaje costero en tiempos de Leonardo.
Visualización real en la desembocadura del río Magra,
en el área arqueológica de la villa romana de Bocca di Magra,
puesta al descubierto en el siglo XX tras haber permanecido enterrada
por un desprendimiento de tierra de datación incierta.
Las estructuras murarias conservadas, las terrazas
y la organización de lo construido en la ladera costera
presentan una configuración compatible
con los elementos arquitectónicos visibles en el detalle del cuadro.
En tiempos de Leonardo, la villa,
antes de su enterramiento,
debió de seguir siendo en parte emergente y legible en el paisaje,
lo que hace plausible la representación de arcadas y volúmenes
coherentes con los figurados en el tercer nivel de construcción del paisaje.
(Imagen obtenida de Google Earth, utilizada exclusivamente con fines de estudio y análisis visual)
Detalle del cuadro atribuible al tercer nivel de construcción del paisaje, en el que se distinguen volúmenes emergentes y superficies verticales integradas en un relieve costero. La representación simplificada y rarefacta de las formas es coherente con un régimen de construcción a gran distancia, cerca de la línea de costa.
Vista del Castillo de Lerici y del núcleo urbano situado debajo,
ubicados en un promontorio costero con vista directa al mar.
La organización de lo construido, con emergencias verticales
e integración en el relieve,
constituye un ejemplo real de tipología de asentamiento
coherente, por su disposición y relación con el territorio,
con las formas representadas en el cuadro
en el régimen de distancia del tercer nivel de construcción del paisaje.
(Foto de Go Piek Giok)
Detalle del cuadro atribuible al tercer nivel de construcción del paisaje, en el que se reconoce el perfil recortado de la costa, con relieves que emergen directamente del mar. La lectura se basa en la morfología costera, representada de forma rarefacta y simplificada en coherencia con la gran distancia de observación.
Vista real de la costa de Porto Venere,
con la isla Palmaria en primer plano a la izquierda.
El núcleo habitado de Porto Venere queda parcialmente oculto
por el sector oriental de la isla,
haciendo especialmente legibles el perfil morfológico de la costa
y la relación entre relieves y mar,
coherentes con lo representado en el cuadro
en el régimen de distancia del tercer nivel de construcción del paisaje.
(Foto del autor)
La comparación entre el cuadro y el mapa real pone de relieve un paso decisivo en la construcción del paisaje de la Santa Ana. Las directrices angulares, derivadas de lugares reales observables a lo largo de las costas y medidas según relaciones direccionales coherentes, se reorganizan ahora según una perspectiva lineal. El punto F, ya utilizado en los niveles anteriores como origen gráfico de la representación, asume en esta fase la función de fulcro perspectivo, transformando los ángulos reales (ángulos de la cosa) en ángulos aparentes (ángulos del ojo).
Esta transformación no modifica solo la dirección de los elementos, sino también su escala. Porciones de territorio muy distantes —por ejemplo la franja costera entre la desembocadura del Magra, el golfo de La Spezia y Porto Venere— son desplazadas lateralmente y ampliadas dentro de la construcción pictórica del cuadro. Lo que, en la visión real, aparece lejano y rarefacto, en el tercer nivel se hace más grande y más legible, hasta situarse visualmente junto a los Alpes Apuanos.
El paisaje no se ensambla, por tanto, por analogía, sino que se construye según un planteamiento espacial unitario fundado en una transformación geométrica coherente. Las relaciones del territorio se conservan en sus direcciones reales, pero, en el paso de los ángulos de la cosa a los ángulos del ojo, la representación perspectívica produce una distribución diferente de escalas y distancias. La ampliación de las porciones más lejanas no es una elección arbitraria, sino la consecuencia directa de la construcción perspectívica adoptada.
Es asimismo plausible que, junto a la transformación de las direcciones reales según una proyección centrada en F, Leonardo haya adoptado otros ajustes geométricos y proporcionales para hacer coherentes entre sí porciones de territorio referidas a cotas diferentes. En este contexto se describe el mecanismo principal reconocible en la estructura del cuadro; ello no excluye el empleo de otros principios constructivos, no inmediatamente reconstruibles de manera unívoca, dentro de la misma estructura pictórica.
En la pintura, las directrices medidas en el territorio real
(ángulos de la cosa)
no se representan según su amplitud efectiva,
sino que se transforman en ángulos del ojo
mediante una construcción perspectívica centrada en el punto F,
asumido con certeza como el punto de convergencia del sistema.
En este nivel, las directrices,
manteniendo su orden real,
se abren progresivamente hacia la izquierda,
según un haz perspectivo coherente.
La ampliación de la apertura angular
produce un aumento aparente de escala:
las porciones de territorio resultan visualmente agrandadas,
conservando al mismo tiempo sus relaciones direccionales reales.
No se trata de una deformación arbitraria,
sino de una transformación lineal controlada
que convierte los grados reales en grados aparentes,
modificando la amplitud visual sin alterar el orden de las directrices.
(Obra original conservada en el Musée du Louvre, París.
Fuente de la imagen: Wikimedia Commons)
Proyección de las mismas directrices angulares
sobre el mapa geográfico real,
trazadas a partir del punto real
asumido como F,
en el área de Corsagna.
Las direcciones corresponden a los ángulos reales efectivos
hacia lugares costeros,
entre los cuales, de izquierda a derecha,
Porto Venere,
el área de la desembocadura del río Magra (villa romana de Bocca di Magra)
y Lerici.
En el cuadro, dichas direcciones,
aunque mantienen su coherencia geográfica,
se transforman en ángulos aparentes,
según una construcción perspectívica lineal
centrada en el origen gráfico F.
(Imagen obtenida de Google Earth, utilizada exclusivamente con fines de estudio y análisis visual)
Leyenda de las directrices:
Se observa además que la línea de visión asociada al punto F intercepta el área de la actual ciudad de La Spezia. En el cuadro, esa porción de territorio no es visible, puesto que queda ocultada por el relieve del primer plano (cabeza de Santa Ana), en coherencia con la morfología real del lugar.
Vista de la actual ciudad de La Spezia
y del golfo circundante,
observada desde el oeste.
Al fondo se reconoce
la cadena de los Alpes Apuanos.
El área queda dentro de la directriz visual del punto F,
pero en el cuadro de la Santa Ana
resulta ocultada por la forma del primer plano
que coincide con la cabeza de Santa Ana.
(Foto de Go Piek Giok)
En el tercer nivel de construcción del paisaje, Leonardo organiza el espacio según una perspectiva lineal. El punto F, ya utilizado como punto de observación real y como origen de las direcciones, asume también la función de punto de fuga. En este paso, los ángulos del objeto se transforman en ángulos del ojo: las relaciones reales permanecen válidas, pero se reorganizan según una proyección centrada en F, que redistribuye escalas y distancias dentro del espacio pictórico. El paisaje pintado no reproduce la totalidad del territorio, sino que construye una síntesis coherente del mismo, integrando algunos elementos y excluyendo otros de manera controlada.
Lo que ha surgido del análisis del tercer nivel de construcción del paisaje permite extraer algunas consideraciones de carácter general. La construcción del paisaje no responde a criterios arbitrarios, ni a una simple exigencia compositiva, sino a un orden espacial intencional, fundado en relaciones geométricas coherentes y verificables en el territorio real.
La transformación de los ángulos de la cosa en ángulos del ojo, realizada a partir del punto F, muestra que Leonardo no se limita a evocar un paisaje, sino que lo reconstruye según un método riguroso, capaz de sostenerse incluso cuando se somete a mediciones y comparaciones precisas. El paisaje no es, por tanto, genérico, ni adaptado libremente a la narración, sino organizado según una lógica que conserva las relaciones reales del territorio, aunque las traduzca a forma pictórica.
El hecho de que esta construcción mantenga coherencia incluso en los pasajes más complejos — como ampliaciones aparentes, traslaciones perspectívicas y ocultamientos parciales — constituye uno de los elementos más significativos de todo el planteamiento. El método no solo funciona, sino que sigue siendo válido también cuando se aplica a porciones de territorio más extensas y menos inmediatamente legibles, que caracterizan el cuarto nivel de construcción del paisaje.
Porción del paisaje atribuible al cuarto nivel de construcción del paisaje, destacada por el óvalo. Aunque pertenece al mismo campo visual que los niveles anteriores, esta zona requiere una transformación perspectívica diferente para hacerse legible, debido a su posición lateral y a la distancia angular respecto del punto F.
El cuarto nivel de construcción del paisaje se refiere a la porción de paisaje situada a la derecha del grupo montañoso, en el espacio comprendido entre los Alpes Apuanos y el árbol. También en este caso el origen de la construcción sigue siendo el punto F, que mantiene la función de referencia única y vuelve a operar como punto de fuga de una perspectiva lineal.
Con respecto al tercer nivel, la transformación perspectívica actúa de manera distinta: territorios relativamente cercanos al punto F son alejados perspectívicamente y reducidos de escala, de modo que quedan concentrados en el espacio entre los Alpes Apuanos y el árbol. El efecto no es una vista naturalista, sino una representación sintética, que prepara una lectura de tipo topográfico del paisaje.
La fotografía muestra el conjunto de la
iglesia de los Santos Lorenzo y Stefano en
Cascio,
en el municipio de Molazzana,
en el área históricamente identificable como la Garfagnana.
En el territorio real, esta porción se sitúa
a la derecha de la directriz que, partiendo del punto real de Corsagna,
conduce hacia los Alpes Apuanos.
En el cuadro, en cambio, su representación se reorganiza
a partir del origen gráfico F,
que actúa como fulcro perspectívico
del cuarto nivel de construcción del paisaje.
(Foto del autor)
El cuarto nivel de construcción del paisaje aborda una porción de paisaje que, aunque pertenece al mismo campo visual general, no puede representarse con los procedimientos adoptados en los niveles anteriores. Su posición lateral y retrasada impone una transformación perspectívica más marcada, en la que direcciones reales muy amplias deben comprimirse y trasladarse para hacerse legibles en la porción de espacio pictórico asignada a este nivel.
En este proceso la construcción no se limita a reducir o simplificar las formas, sino que tiende a enmascararlas, integrándolas dentro de elementos naturales como laderas, vegetación y perfiles indistintos. Leonardo logra así incluir también este sector territorial, haciéndolo emerger solo mediante un análisis por directrices, por grados y por comportamiento visual.
El cuarto nivel de construcción del paisaje se examina ahora a partir de la porción más septentrional del cuadro. Las imágenes que siguen presentan una secuencia de comparaciones con el territorio real, dentro del mismo régimen de compresión y traslación perspectívica ya definido en los pasajes anteriores.
En el cuadro se reconoce una superficie amplia y continua, situada en la porción más alta y septentrional del paisaje. La morfología aparece compacta y regular, con márgenes naturales que delimitan su extensión. La representación sintética y la posición elevada son coherentes con el régimen de compresión perspectívica propio del cuarto nivel.
En el territorio real, esta configuración encuentra correspondencia en el área de Molazzana, donde se sitúa el complejo de la iglesia de los Santos Lorenzo y Stefano en Cascio, documentada desde el siglo X. La posición elevada y la continuidad de la superficie son compatibles con la forma identificada en el cuadro.
En el cuadro se distingue un relieve montañoso con desarrollo ascendente articulado, definido por directrices convergentes hacia la cumbre. La forma pertenece al régimen de compresión perspectívica característico del cuarto nivel.
En el territorio real esta configuración corresponde al Monte Palodina, en el Municipio de Gallicano. Observado a gran distancia, presenta una morfología compatible con la forma identificada en el cuadro.
En el cuadro, dentro del óvalo, se reconoce una colina con desarrollo horizontal, que se extiende de izquierda a derecha. Avanzando hacia la derecha, formas aparentemente vegetales presentan una coherencia volumétrica autónoma respecto a la trama arbórea circundante. La masa no sigue el desarrollo de las ramas, sino que permanece continua con la masa colinar, manteniendo una presencia compacta y un perfil definido. La configuración de las formas, legibles como hojas, es coherente con un asentamiento fuertemente comprimido y desplazado en la construcción perspectívica del cuarto nivel.
En el territorio real la forma corresponde
al centro histórico de Lucignana.
Su configuración compacta
es espacialmente compatible
con la masa identificada en el cuadro.
(Imagen obtenida de Google Earth, utilizada con fines de estudio)
Este cotejo constituye el punto más meridional de la secuencia cartográfica reconstruida en el cuarto nivel. A diferencia del caso del Omo Morto, aquí no se trata de una pareidolia natural posteriormente acentuada, sino de un enmascaramiento intencional. El núcleo real es comprimido, trasladado e integrado en la forma aparente de una hoja, convirtiéndose en parte de la estructura vegetal del cuadro.
Dentro del cuarto nivel de construcción del paisaje, Lucignana constituye así una verdadera invenzione mirabilissima: un lugar real e históricamente determinado, transformado mediante manipulación angular y construcción perspectívica, hasta asumir el aspecto de un elemento natural. Ya no se trata de un simple cotejo territorial, sino de una intervención figurativa consciente.
En el centro histórico de Lucignana se encuentra la iglesia de Santo Stefano Protomartire, edificio de origen medieval documentado ya en el siglo XII. La presencia de un núcleo estructurado e históricamente acreditado refuerza el carácter no casual de la correspondencia. El cuarto nivel se cierra así no con una simple transposición geográfica, sino con la integración de una forma real dentro del sistema de las mirabilissime invenzioni.
Las imágenes que siguen muestran ahora cómo las direcciones medibles en el territorio, referidas al punto F, se reorganizan en el cuadro mediante una transformación angular.
En la pintura, las direcciones medidas en el territorio real
(ángulos de la cosa)
no se representan según su amplitud efectiva,
sino que se transforman en ángulos del ojo
mediante una construcción perspectívica centrada en el punto F,
asumido como el punto de convergencia del sistema.
Las directrices, manteniendo su orden real,
se cierran progresivamente hacia la izquierda,
según un haz perspectivo coherente,
reduciendo la amplitud aparente de los ángulos
y comprimiendo la extensión del territorio representado,
sin alterar sus relaciones direccionales.
No se trata de una deformación arbitraria,
sino de una transformación lineal controlada
que convierte los grados reales en grados aparentes
mediante una compresión angular sistemática.
En el mapa se trazan las direcciones reales medibles a partir del punto real de Corsagna (F). Las líneas de colores indican los ángulos de la cosa, es decir, los ángulos efectivamente formados por las distintas porciones de territorio respecto del punto de referencia. Estas direcciones aparecen distribuidas en una amplia apertura angular, no directamente trasladable al espacio pictórico del cuadro.
Leyenda de las directrices:
En el cuarto nivel, el mecanismo perspectívico permanece idéntico al del nivel anterior; lo que varía es la amplitud angular inicial, que, una vez comprimida, produce una representación visual de extrema distancia y una síntesis casi cartográfica.
El conjunto de comparaciones con el territorio real muestra que el paisaje de la Santa Ana no está construido de manera casual. Su organización es intencional y se basa en relaciones geométricas reales, que se transforman sin alterarse. No se trata, por tanto, de un paisaje genérico, sino del resultado de un método que sigue siendo válido incluso cuando se verifica mediante mediciones y comparaciones concretas.
La zona de la Lunigiana a la izquierda de los Alpes Apuanos, el valle del Magra y la extensión costera hasta la ciudad de La Spezia y la Versilia, aunque pertenecen al mismo ámbito geográfico, no se representan en el cuadro. Esta ausencia no constituye una negación de lo real, sino el resultado de una elección constructiva: la colina en primer plano y la cabeza de Santa Ana cumplen la función de elementos de enlace y de ocultamiento, ocultando aquellas porciones de territorio que, como consecuencia de la transformación perspectívica, resultarían deformadas o incoherentes.
Quedan además excluidas de la representación las porciones más bajas de la Garfagnana, ocultadas inferiormente por la colina y lateralmente por la presencia del árbol. Otras áreas colinares a la derecha de los Alpes Apuanos no resultan directamente visibles, pero se recomponen pictóricamente mediante una conexión intencional entre la Garfagnana y los Alpes Apuanos. El paisaje queda así organizado mediante inclusiones y exclusiones controladas, según una lógica visual coherente que gobierna toda la estructura del cuadro.
"El ángulo del ojo es el que el objeto visto forma con el ojo;
el ángulo de la cosa es el que el objeto forma en sí mismo."
(Leonardo da Vinci, del “Tratado de la pintura”)
Massimo La Rocca — ideador del proyecto Le Mirabilissime Invenzioni y autor de la investigación, del texto y de la elaboración gráfica.
Colaboraciones:
En la imagen se destaca el primer nivel de construcción del cuadro. La atenuación de las zonas blanqueadas no indica una exclusión del paisaje, sino que sirve para guiar la observación hacia el plano coherente con este nivel, reduciendo la interferencia de porciones atribuibles a otros niveles de construcción. La relación entre las figuras, el terreno de apoyo y el desarrollo del fondo define así un campo visual unitario, referible a un contexto real observado desde una posición elevada.
(Obra original conservada en el Musée du Louvre, París.
Fuente de la imagen: Wikimedia Commons)